sábado, 1 de noviembre de 2008

SER FELIZ CON LA GENTE

1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perpectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.

3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dále más relevancia a las personas que a las opinones.

4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluído en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.

5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.

6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.

7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.

8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.

9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.

Napoleon Hill

SER VULNERABLE

Ser vulnerable no es ser débil. Al contrario, sólo una persona firme y madura puede permitirse conocer su propia vulnerabilidad, aceptarla y dejar que se sepa. La persona débil oculta su debilidad, evita los ataques y erige defensa para protegerse y poder huir. Una armadura pesada siempre esconde un carácter débil. Durante mis estudios de matemáticas tuve ocasión de observar a profesores de todo tipo. El mejor de todos ellos era un verdadero sabio en la materia, lo sabía todo y lo entendía todo, era genial en sus demostraciones y encantador en sus constantes equivocaciones al hacer los cálculos más sencillos. Recibía de buena gana cualquier sugerencia. Sabía la asignatura y mucho más que la asignatura, y sabía que sabía, y sabía que nosotros sabíamos que sabía, y eso le permitía mostrar su ignorancia llegado el caso, en vez de tratar de disimular un error con falsos pretextos. Era abiertamente vulnerable, y lo era precisamente porque estaba seguro de sí mismo. La confesión de vulnerabilidad nos abre a relaciones amistosas con otras personas, ya que ellas son tan vulnerables como nosotros. En la debilidad se esconde la fuerza, y éste es el principio de salvación en todos los órdenes. Ser vulnerables quiere decir confesar sentimientos, admitir que no somos indiferentes a la alabanza o al desprecio, a la comodidad o a la molestia, al éxito o al fracaso; quiere decir revelar el mal humor así como el bueno, y saberse y declararse víctimas de la envidia y el enfado y el desánimo y la ansiedad. Ser vulnerable quiere decir que no siempre nos sentimos felices, no siempre estamos de buen talante, no siempre nos dominamos, no siempre estamos seguros de lo que hacemos y porqué lo hacemos. Ser vulnerable quiere decir ser humano.

Carlos G. Vallés
"Dinámica de las relaciones humanas"

viernes, 24 de octubre de 2008


AHUYENTANDO LOS FANTASMAS

Durante años, Hitoshi trató -inútilmente- de despertar el amor de aquella que creía la mujer de su vida. Pero el destino es irónico: el mismo día que ella finalmente lo aceptó como futuro esposo, también descubrió que padecía una dolencia incurable y que no viviría mucho tiempo.
Seis meses después, ya cerca de la muerte, ella le pidió:-Quiero que me prometas una cosa: nunca te enamorarás de nuevo. Si lo haces, volveré todas las noches para espantarte.


Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses, Hitoshi evitó acercarse a otras mujeres, pero el destino siguió siendo irónico y le descubrió un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse, el fantasma de su ex-amada cumplió su promesa y se le apareció: Me estás traicionando - dijo.


-Durante años te entregué mi corazón y tú no me correspondiste -respondió Hitoshi.- ¿No te parece que merezco una segunda oportunidad de ser feliz?


Pero el fantasma de su ex-amada no quiso saber de disculpas y todas las noches se presentaba para asustarlo. Le contaba en detalle lo que había sucedido durante el día, qué palabras de amor le había dicho a su novia, cuántos besos y abrazos se habían dado.

Hitoshi ya no podía dormir más y fue a buscar a Bashó, el maestro zen. -Es un fantasma muy hábil —le dijo Bashó. -¡Sabe todo, hasta los menores detalles! Y está llevando mi noviazgo a su fin, porque no consigo dormir y, en los momentos de intimidad con mi amada, siento vergüenza.

-Vamos a ahuyentar a este fantasma -le aseguró Bashó.

Aquella noche, cuando el fantasma regresó, Hitoshi lo interrumpió antes de que dijera la primera frase.-Tú eres un fantasma tan sabio, que vamos a hacer un trato. Como me vigilas todo el tiempo, voy a preguntarte algo que hice hoy; si aciertas, dejo a mi novia y nunca más miraré a mujer alguna. Si te equivocas, tienes que prometerme que no volverás a aparecerte, so pena de ser condenado por los dioses a vagar para siempre en la oscuridad.

-De acuerdo -respondió el fantasma, confiado.
-Esta tarde, estuve en el mercado y en determinado momento tomé un puñado de granos de trigo de una bolsa.

-Lo vi -dijo el fantasma.
-La pregunta es la siguiente: ¿cuántos granos de trigo tomé?El fantasma, en ese mismo momento, cayó en la cuenta de que no conseguiría jamás responder a la pregunta. Para evitar ser perseguido por los dioses en la oscuridad eterna, desapareció para siempre.


Dos días después, Hitoshi se acercó a la casa del maestro zen.
-Vine a agradecerle.
-Aprovecha para aprender las lecciones que formaron parte de esta experiencia tuya -le respondió Bashó.

-En primer lugar, ese espíritu regresaba siempre porque tú le tenías miedo. Si quieres ahuyentar una maldición, no le des ninguna importancia. Segundo, el fantasma sacaba provecho de tu sentimiento de culpa. Cuando nos sentimos culpables, siempre deseamos -inconscientemente- que nos castiguen. Y finalmente, nadie que realmente te amase te habría obligado a hacer este tipo de promesa. Si tú quieres entender el amor, aprende de la libertad.



Paulo Coelho

sábado, 21 de abril de 2007


ROMPER ATADURAS
- Idries Shah -
(Libro: Un escorpión perfumado)

Para avanzar en conocimiento o eficacia, la gente tiene que romper ataduras que les impidan alcanzar el desarrollo y la visión. Estas pueden incluir la confianza inmadura en demasiados totems. Usted debe concebir posibilidades más allá de su presente estado para ser capaz de encontrar la capacidad de encontrarlas...Si usted cree, por ejemplo, que sus deseos pueden alcanzarse a través del marco de un sistema en el cual vive o piensa, tan sólo podrá obtener los resultados que esa sociedad o sistema puede concederle.
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viernes, 13 de abril de 2007


DECÁLOGO DE LA VIDA
- Rabindranath Tagore -

1. Seamos amigos de nosotros mismos.
2. Amemos a los demás y aprendamos a decir "te quiero".
3. Aprendamos a amar a la Naturaleza.
4. Disfrutemos de las cosas que tenemos y alegrémonos de lo que tengan los otros.
5. Prestemos atención al lado positivo de las cosas.
6. No nos convirtamos en jueces de los demás pero no caigamos en la indiferencia.
7. Amemos nuestro trabajo y comprometámonos en la construcción de un mundo mejor.
8. No nos dejemos arrastrar jamás por la desilusión, el tedio, la tristeza o el pesimismo.
9. Compartamos nuestra felicidad.
10. Vivamos el hoy hasta las últimas consecuencias.
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